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Cómo gestionar las emociones

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Cómo gestionar las emociones es algo a lo que muchos de nosotros hemos intentado encontrar una respuesta definitiva. Pero… ¿Existe el control total de las emociones? ¿Hay alguna técnica infalible que pueda servirle a todo el mundo? ¡Hablemos sobre emociones!

La emoción

Cuando hablamos de emoción, estamos refiriéndonos a una reacción orgánica que tiene una persona ante determinado estímulo. Este estímulo no necesariamente debe encontrarse a nuestro alrededor, sino que puede ser un pensamiento: los recuerdos también activan nuestras emociones.

Socialmente, en muchas ocasiones se habla sobre emociones y sentimientos como si se trataran de la misma cosa. Sin embargo, en psicología establecemos diferencia entre estos. Mientras que la emoción surge con intensidad y dura un corto lapso, los sentimientos son más duraderos, con menor intensidad y más estables. Esta diferencia se debe a que un sentimiento es una consecuencia consciente de una emoción: es su procesamiento e interpretación.

¿Cómo se expresa?

Las emociones se expresan inconscientemente de tres formas diferentes:

  • Expresión fisiológica. Las emociones se generan en la amígdala, una estructura del cerebro. Desde allí se envían numerosas informaciones a diferentes sistemas de nuestro cuerpo, como puede ser el nervioso, y otros cambios de tipo fisiológico, como por ejemplo los relacionados con las hormonas.
  • Expresión psicológica. En este contexto, nos referimos a la forma en la que procesamos el estímulo que nos provocará la emoción. Debemos tener en cuenta que, en diferentes contextos y situaciones, un mismo estímulo puede provocar emociones diferentes en nosotros.
  • Expresión conductual. Las emociones se pueden apreciar en nuestra conducta de muchas formas. Por ejemplo, a través de la expresión facial o por la forma en la que cambiamos nuestro lenguaje corporal como reacción a un estímulo.

Cómo gestionar las emociones

Para aprender cómo gestionar las emociones, debemos tener en cuenta que esto no es un proceso de aprender una técnica y ya. Será un camino que debamos recorrer durante mucho tiempo y probar muchos métodos diferentes.

Una misma técnica que quizás funcione en un grupo determinado, no tiene por qué ser eficaz en otro caso. La gestión de las emociones depende en mayor medida de la persona, sus experiencias y sus vivencias.

Por otro lado, no existe ninguna forma de mantener el control total de nuestras emociones. Es decir, si logramos tener una buena gestión de éstas, es posible que sí las mantengamos a raya en muchas ocasiones; pero será completamente imposible controlarla en absolutamente todas las situaciones.

A continuación, desde Arvum os enseñamos algunas técnicas que se pueden poner en práctica para comenzar a avanzar en eso de cómo gestionar las emociones.

Conócete

El primer paso a dar para aprender cómo gestionar las emociones debería ser conocernos a nosotros mismos. Debemos pararnos cuando una emoción nos inunde, y aprender qué está ocurriendo.

Podemos hacernos diferentes preguntas: ¿Qué estoy sintiendo físicamente? ¿De dónde viene esta emoción? ¿Qué nombre recibe? ¿Qué cambios ha provocado en ti?

Este es un proceso que puede llevarnos meses y años. No debes apresurarte ni agobiarte por no saber ponerle nombre a lo que sientes, ni por no saber dar respuesta a ninguna de las otras preguntas.

El sentido de conocerte es poder entender por qué llega a ti y de qué forma funciona, pues así podrás gestionarla de una forma más eficaz, e incluso podrás controlarla llegada el momento, con el suficiente conocimiento sobre la emoción.

Detención del pensamiento

La detención del pensamiento es una técnica utilizada por los psicólogos cognitivo-conductuales. Se usa con los pensamientos negativos que nos pueden provocar emociones dolorosas, cuando no tenemos autocontrol y nos inunda.

¿Cómo funciona? Cuando el pensamiento y/o la emoción nos llegue, debemos decir en voz alta “¡STOP!”. Es necesario que siempre sea la misma palabra o serie de palabras (por ejemplo “¡basta ya!”). Simultáneamente, debemos dejar lo que estamos haciendo y cambiar nuestra actividad. No solo lo que estemos haciendo físicamente, sino también nuestro pensamiento: debemos pensar en algo que nos resulte gratificante y positivo.

Es una técnica que también requiere de práctica. Nos ayudará a prevenir una emoción negativa relacionada con nuestros pensamientos, y a eliminar pensamientos que puedan ser obsesivos y que puedan conducirnos a la rumiación.

Relajación

La relajación es una de las técnicas principales para aprender cómo gestionar las emociones. Empezar el entrenamiento aprendiendo cómo controlar la respiración es lo más adecuado.

Actualmente, gracias al avance de las aplicaciones móviles, podemos encontrar numerosas apps gratuitas en nuestros móviles que nos serán de guía a la relajación y meditación a la vez que aprendemos a gestionar nuestras emociones.

¿Hay una forma definitiva para gestionar las emociones?

Como decíamos en los párrafos anteriores, no hay ninguna forma perfecta para aprender. Requiere de paciencia, tiempo y autoconocimiento.

No obstante, debes tener presente que no todo el mundo avanza de la misma forma, y que, si no encuentras la técnica adecuada por tu cuenta, no tienes un problema ni es tu culpa. Quizás, simplemente, no has encontrado la forma todavía.

La ayuda de un profesional de la psicología podría serte realmente útil en este sentido, pues sabrá cómo abordar la situación según tus características personales. En Arvum Psicología puedes encontrar a grandes profesionales que pueden adaptarse a tus experiencias y vivencias. ¡Anímate a conocerte!

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